Ornella Vanoni, una de las figuras más emblemáticas de la música italiana, falleció en Milán a los 91 años. Su partida deja un vacío en la cultura del país, donde su voz y estilo interpretativo se convirtieron en símbolos de elegancia y autenticidad.

Nacida en 1934, Vanoni inició su carrera en el teatro, formándose en el Piccolo Teatro de Milán bajo la dirección de Giorgio Strehler. Muy pronto dio el salto a la música, donde se consolidó como una intérprete versátil y apasionada. Sus primeras grabaciones, conocidas como Canzoni della Mala, revelaron un estilo directo y poco convencional que la distinguió desde el inicio.

Durante más de siete décadas, Vanoni construyó una trayectoria marcada por éxitos inolvidables como Senza Fine, La musica è finita y L’appuntamento. Participó en ocho ediciones del Festival de Sanremo, alcanzando el podio en 1968 con Casa bianca. Su versatilidad la llevó a explorar géneros como la bossa nova y el jazz, colaborando con artistas internacionales como George Benson, Herbie Hancock y Vinicius de Moraes.

Con más de 50 discos publicados y ventas que superaron los 60 millones de copias, Vanoni se convirtió en una de las grandes damas de la canción italiana. Su presencia en televisión, cine y teatro reforzó su imagen como artista integral, capaz de reinventarse sin perder identidad. Incluso en sus últimos años, mantuvo colaboraciones con músicos contemporáneos como Mahmood, con quien lanzó en 2024 una nueva versión de Sant’allegria.

La noticia de su muerte generó un aluvión de mensajes de condolencia. El ministro de Cultura italiano destacó su originalidad y refinamiento, mientras que la primera ministra Giorgia Meloni subrayó que Italia pierde un patrimonio artístico irrepetible. Artistas como Laura Pausini, Vasco Rossi y Marracash también expresaron su pesar, recordando la influencia de Vanoni en distintas generaciones.

Ornella Vanoni deja un legado eterno. Su voz cálida y su honestidad interpretativa seguirán acompañando a quienes encuentran en sus canciones un reflejo de la vida, el amor y la pasión. Italia despide a una artista única, cuya obra permanecerá como parte esencial de la memoria cultural del país.

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