La cantante italiana Sabrina Salerno compartió su experiencia personal con el cáncer de mama durante el evento “Il Tempo della Salute” del Corriere della Sera. Tras una detección precoz en una mamografía anual, recibió el diagnóstico de un tumor maligno. Hoy, continúa con la terapia hormonal, aunque los efectos secundarios han sido duros: “Me despierto llena de dolores, me siento el doble de mi edad”, confesó.
Este tipo de tratamiento, que puede durar entre cinco y diez años, es clave para reducir el riesgo de recaídas. Sin embargo, muchas pacientes lo abandonan antes de tiempo. Según una encuesta de la campaña “The Life Button”, el 75% de las mujeres teme una recidiva, pero el 56% interrumpe la terapia por los efectos adversos, y el 50% por el impacto psicológico.
La oncóloga Grazia Arpino recordó que en Italia se diagnostican cada año unos 54 mil casos de cáncer de mama en mujeres y 1.500 en hombres. Gracias a la detección temprana, casi nueve de cada diez pacientes logran superar la enfermedad. Pero el riesgo de que el cáncer reaparezca años después sigue presente.
Gabriella Pravettoni, experta en psicooncología, subrayó que la adherencia terapéutica requiere motivación y apoyo emocional. La relación médico-paciente es fundamental para que las mujeres se sientan acompañadas y puedan enfrentar los efectos físicos y psicológicos del tratamiento.
Alessandra Fabi, especialista en medicina de precisión, destacó que los médicos deben esforzarse por construir un vínculo de confianza con sus pacientes. Esto permite ajustar el tratamiento, minimizar los efectos secundarios y evitar que las pacientes abandonen una terapia que puede salvarles la vida.
El testimonio de Salerno visibiliza una realidad que muchas mujeres enfrentan en silencio. Seguir el tratamiento, incluso cuando es incómodo y doloroso, es una decisión que puede marcar la diferencia entre la recaída y la recuperación.
