La noche del lunes en “Fiebre de Baile” se vivió un momento que pasó del espectáculo al conflicto institucional. Raquel Argandoña, jurado del programa, lanzó una pregunta directa y sin filtro a María José Quiroz y Gustavo Becerra, integrantes del exitoso espacio humorístico “Detrás del Muro”: “¿Ustedes van a traicionar a Chilevisión?”, en referencia a rumores sobre una eventual partida del equipo a Mega.

La interpelación, realizada en vivo y sin previo aviso, desató una tormenta tras bambalinas. Según fuentes internas, existía un acuerdo para no abordar el tema en pantalla, lo que Argandoña ignoró por completo. El resultado fue una fuerte discusión entre Becerra y Julio César Rodríguez, director de programación del canal, y la renuncia verbal —aunque aún no oficializada— de María José Quiroz.

La situación expone un problema mayor: el rol de Raquel Argandoña como figura mediática que, lejos de aportar al espectáculo, tensiona los vínculos internos del canal. Su estilo confrontacional, aunque habitual, esta vez cruzó una línea crítica. “Detrás del Muro” no solo es el programa más visto de los jueves, sino también el producto más sólido de CHV en 2025. Poner en jaque su continuidad por una pregunta sin coordinación revela una falta de criterio editorial.

Gustavo Becerra, visiblemente molesto, cuestionó la actitud de Argandoña y sugirió que ella misma “se da vuelta por todos los canales”. La incomodidad fue tal que incluso se pensó que la escena había sido una encerrona, algo que Rodríguez negó posteriormente.

Este episodio deja en evidencia que el protagonismo de ciertos rostros puede convertirse en un riesgo editorial. En tiempos donde el rating se disputa minuto a minuto, la lealtad no se mide solo en contratos, sino también en respeto mutuo y coherencia interna.

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