En medio de las celebraciones dieciocheras, el exconductor de 7mo Vicio, Gonzalo Frías, encendió el debate sobre el estado actual de la televisión chilena con una publicación en redes sociales que mezcla homenaje, nostalgia y una crítica frontal al presente del medio.

Desde su cuenta personal, Frías evocó figuras emblemáticas como Patricio Bañados, Raúl Matas, Antonio Skármeta, Augusto Góngora, Alipio Vera y Hernán Olguín, destacando su profesionalismo, dicción y profundidad comunicacional. “Me crié viendo Ovni y El Mirador. Don Patricio Bañados. Esa voz. Esas pausas. Esa dicción. Esa intención. Ninguna palabra gratuita. Le debo tanto en mi formación”, escribió junto a una fotografía con el fallecido periodista y locutor.

El mensaje, publicado también en Instagram, se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para quienes comparten su diagnóstico. “Estas fechas dieciocheras pienso mucho en los grandes comunicadores que ha tenido el país y qué suerte tuvimos de tenerlos”, agregó, citando incluso a su padre, Gustavo Frías, como parte de esa generación que, según él, convirtió la televisión en un espectáculo de ideas y emociones.

Pero fue su cierre el que resonó con mayor fuerza: “¿Ahora qué queda? Casi puro cuchicheo y ego”. La frase fue interpretada por muchos como una crítica directa a la “farandulización” de los contenidos y a la pérdida de profundidad en la pantalla chica. Los comentarios en redes sociales no tardaron en sumarse: “Cuánto se extraña esa TV, esa con sentido, elegancia y respeto por las personas”, escribió un usuario. Otro fue más tajante: “Hoy pura farándula y malas noticias… decadencia absoluta”.

La publicación no solo sirvió como homenaje a los comunicadores que marcaron época, sino también como un llamado de atención sobre el rumbo que ha tomado la televisión chilena. En tiempos donde el espectáculo parece haber desplazado al contenido, Frías plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué tipo de televisión queremos construir?

Su reflexión, cargada de memoria y crítica, reabre el debate sobre el rol de los medios en la formación cultural y ética de una sociedad. Y en ese sentido, su voz se suma a la de muchos que aún creen que la televisión puede —y debe— ser algo más que ruido.

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