Esta noche, Francisco Kaminski será el invitado estelar de Only Fama, el programa de farándula de Mega conducido por Francisca García-Huidobro y José Antonio Neme. El periodista promete contar su “verdad” sobre la investigación que lo vincula —al menos mediáticamente— con el asesinato del llamado “Rey de Meiggs”, así como referirse a su reciente quiebre sentimental con Camila Andrade.
Hasta ahí, nada fuera de lo común para un espacio de este tipo. Sin embargo, lo que ha generado controversia es el monto que Kaminski habría exigido para sentarse frente a las cámaras: 15 millones de pesos. Una cifra que, según el panelista Manu González en Zona de Estrellas, se convertiría en “la entrevista más cara en la historia de la televisión chilena”.
El problema es que esta suma no se condice con la actual realidad de la industria televisiva local. Hoy, las estaciones se rehúsan a pagar montos semejantes incluso a artistas de renombre —cantantes, actores y creadores de contenido— que han marcado hitos culturales, pero que han debido migrar a plataformas como YouTube para encontrar vitrina. Que en ese contexto se desembolse una suma millonaria para un personaje cuestionado, más por sus escándalos y presuntos nexos turbios que por su aporte profesional, resulta difícil de justificar.
La millonaria cifra que cobró Francisco Kaminski: ¿No hay plata en la TV chilena?
Más aún, la invitación de Kaminski parece contradecir el discurso de la televisión que asegura buscar contenido “de valor” y figuras con verdadero talento. Mientras personas con trayectoria, creatividad y mérito luchan por un espacio, se le abre la puerta —y el cheque— a alguien cuya notoriedad actual se basa en polémicas judiciales y sentimentales.
La entrevista, que además habría incluido condiciones como ser interrogado únicamente por los conductores titulares y no enfrentar ciertas preguntas incómodas, deja una pregunta abierta: ¿está la TV chilena dispuesta a hipotecar credibilidad y recursos por rating rápido, aunque eso implique darle tribuna a rostros con un prontuario mediático más que artístico?
