Una nueva controversia sacude la industria del entretenimiento chileno. El gerente general de Bizarro Live Entertainment, Daniel Merino, presentó una querella criminal por el delito de injurias graves con publicidad en contra del productor de Swing Entertainment Carlos Lara Díaz.

La acción judicial se produce tras la difusión de afirmaciones que, según Merino, dañan gravemente su honra personal y profesional.

La querella fue interpuesta por Merino en el 8° Juzgado de Garantía de Santiago.

En dicha instancia, Lara acusó a Merino de haber actuado con mala fe, al contactar directamente a representantes del grupo internacional IL VOLO y a otros artistas, supuestamente con fines desleales y sin respetar contratos previos.

Merino niega categóricamente los hechos y califica las acusaciones como falsas, sin respaldo probatorio y perjudiciales para su reputación, sobre todo al haber sido difundidas por medios de comunicación. Esta exposición pública habría amplificado el daño, afectándolo directamente en el competitivo mundo del espectáculo.

El abogado Gianfranco Grattarola, representante legal de Merino, fue enfático en señalar que los dichos de Lara constituyen injurias graves según el Código Penal chileno, ya que atribuyen conductas que atentan contra la ética profesional de su representado. También destacó el prestigio de Merino, construido durante más de 15 años de trayectoria en el rubro.

Más allá de la querella: críticas a la concentración de poder en la industria

Sin embargo, este conflicto legal es solo la punta del iceberg. El trasfondo del caso revela tensiones más profundas dentro de la industria musical nacional. Según Carlos Lara, el verdadero problema radica en el rol protagónico de Alfredo Alonso, director de Bizarro y figura clave en la organización del Festival de Viña del Mar.

Lara denuncia que Alonso ejerce un dominio desproporcionado en la escena musical chilena, al combinar su influencia en la producción del evento televisivo más importante del país con su rol empresarial.

Esta doble posición generaría vínculos preferenciales con los artistas que participan del festival, lo que —según Swing— distorsiona la competencia y afecta relaciones comerciales de larga data con otros productores.

Entre los artistas que estarían involucrados en este tipo de conflictos destacan los colombianos Morat y los italianos Il Volo.

Compartir.
Exit mobile version