La reciente aparición de Camila Polizzi en el programa “Podemos Hablar” de Chilevisión ha vuelto a poner en evidencia las prioridades cuestionables de la televisión chilena. La excandidata a alcaldesa de Concepción, imputada en el escandaloso Caso Fundaciones, no solo fue invitada al estelar conducido por Diana Bolocco, sino que además firmó un contrato de exclusividad por 6 millones de pesos, según informa Página 7.
Como si eso no bastara, Polizzi también obtuvo un permiso judicial para suspender su arresto domiciliario total —medida que cumplía desde hace un año y siete meses— con el fin de realizar dos presentaciones en el club nocturno Diosas de Santiago. Por estos shows, en los que encarnó a una extravagante Cleopatra rodeada de leche y una boa constrictor, recibió otros 8 millones de pesos.
En total, 14 millones de pesos por una aparición televisiva y dos espectáculos nocturnos. Todo esto mientras enfrenta cargos por corrupción.
La millonaria cifra hacia Camila Polizzi y la invisibilización de los artistas en “Podemos Hablar”
La situación resulta aún más indignante si se considera el contraste con la realidad de muchos artistas musicales chilenos, quienes luchan por visibilidad en los medios tradicionales. Chilevisión, como otros canales, ha cerrado sistemáticamente sus espacios a músicos emergentes y propuestas culturales frescas, priorizando en cambio el morbo y la polémica como fórmula de rating.
Esto se suma a los cuatro millones de pesos que la misma estación de Paramount le dió a Camila Nash para defenderse de las críticas por sus declaraciones en un video diciendo que era “muy famosa” en Chile, en donde fue defendida por el conductor Julio César Rodríguez.
Sin embargo, la pregunta que queda flotando es: ¿por qué la televisión chilena está dispuesta a pagar cifras millonarias a figuras vinculadas a casos de corrupción y a escándalos de baja alcurnia, mientras ignora a quienes realmente están construyendo cultura?
La respuesta parece estar en una industria que ha perdido el rumbo, más interesada en el escándalo que en el talento.
