Escribo porque recuerdo que el portal ya lleva seis años de funcionamiento, y quien escribe esta columna lleva cinco años opinando sobre televisión y medios en Tvenserio. Buen momento para hacer un balance general y personal sobre este lustro que llevamos juntos a través de la opinión, el aporte y la crítica.
Si hablamos de la televisión, el resumen no es halagüeño. Si bien ya salimos de lo más profundo de la crisis económica que aquejó la industria desde 2014, hoy la situación de crisis también ha afectado seriamente a los contenidos vertidos por la televisión local. Se han privilegiado elementos efectistas para atraer la sintonía pero cuyo valor agregado es discutible o abiertamente negativo como son el sensacionalismo y el exceso de contenido caracterizado como informativo en televisión. También se ha reflejado una falta de atrevimiento por parte de las cadenas en acercarse de manera más óptima a los públicos juveniles, que finalmente son los que han desertado en masa de la televisión convencional. No es que no hayan habido esfuerzos para atraer a nuevos públicos, pero el intento se ha quedado en el camino.
Los medios tradicionales todavía están seriamente afectados en una crisis que es tanto económica como de credibilidad. Hoy los diarios de circulación masiva presentan en sus exiguas páginas muy pocos avisos publicitarios, además de reemplazar información a través de crónicas y noticias por una serie de comentaristas que exigen menos ingresos que el pago de salarios e imposiciones a los equipos periodísticos que cada vez ven que su trabajo se torna más paupérrima. Mientras que las radios, las últimas afectadas de la avalancha de formatos y dispositivos digitales que amenazan lo convencional, viven una simplificación de sus formatos, debatiéndose entre mantener elementos puramente musicales o por el contrario asumir una vocación de emisoras de opinión, tornándose para el auditor una suma bastante soporífera
En cuanto a lo personal, el balance no puede ser más halagüeño. El estar acá me ha ganado una serie de buenas amistades partiendo por el director y fundador de este medio, Roberto Caamaño. También he podido expandir mi campo de opinión participando en el programa radial que ofrece este medio, intentando siempre poner un aporte constructivo a la encrucijada económica y de contenidos que experimentan los medios, y sobre todo, tratar de impedir que elementos sin justificación primen en un debate que debe ser sincero y veraz. Que la crítica no se convierta en rabia ni que acabe siendo un elemento agresivo hacia los otros es la consigna, si a veces he caído en eso pido mis sinceras disculpas, la vida me ha confirmado que es un eterno aprendizaje y que siempre podemos aprender de nuestras caídas y errores.
Les agradezco profundamente el que hayan acogido mi opinión durante estos años, espero seguir siendo un cronista de todos estos años tan complicados, pero esperando que en algún momento aprendamos de los errores cometidos y que se fortalezca lo que se ha avanzado. Muchas gracias por el espacio otorgado y muchas gracias por prestarme la atención.
