En una reciente entrega del programa “Tierra Brava”, la participación de Daniela Aránguiz causó revuelo al dedicarse, junto a Luis Mateucci, a “pelar” a Dani Castro, generando un tenso momento en el encierro.

La polémica surgió cuando Karla Constant los acompañó en una cena para indagar sobre quién era considerado como la persona más “doble cara” dentro del grupo. Las críticas de Aránguiz y Mateucci hacia Dani Castro fueron deplorables, afirmando que sentían su mirada constantemente, acusándola de actuar de manera hipócrita y de manipular situaciones para ganarse la simpatía de los demás.

“Creo que ella tiene doble discurso. Siento que cuando peleamos se me rompió algo con ella, ojalá podamos retomar la relación. La encuentro mar… sonriente, y creo que igual está picada porque creía que podía tener algo con Luis. Y Luis también le coqueteaba”, dijo la farandulera.

“Siento que tengo su mirada todo el día encima. Me tira flores y después me ataca de la nada, está muy metida en lo que hago y dejo de hacer. Junior, Botota y todo el mundo piensa lo mismo de ella. Ella hace galletas para quedar bien y comprarse a la gente”, comentó el argentino cuyo trato a las mujeres se ha ganado un lugar en las denuncias del CNTV.

La reacción de Daniela Castro

Las declaraciones de ambos, generaron una reacción atónita por parte de la ganadora de la primera temporada de “MasterChef Chile”, quien se mostró visiblemente decepcionada por las acusaciones.

Al regresar a la casa, Aránguiz, Mateucci y Chama, quienes estuvieron en la cena, se percataron de que sus comentarios habían sido escuchados por el resto de los participantes, provocando incomodidad en el ambiente.

En este contexto, Nicolás Solabarrieta expresó su descontento ante lo que consideró comentarios demasiado duros hacia Dani Castro. Mientras tanto, la influencer afectada compartió su frustración, señalando sentirse odiada por sus compañeros y destacando la importancia de la sinceridad en las interacciones.

“No sé qué problema tienen conmigo, lo sentí totalmente personal. Lo único que voy a pedir es que no me vuelva a decir ‘Dani, ¿qué postrecito vamos a tener hoy?’. Estoy aburrida de hablar con esa gente que cree que los miro todo el día. Me molesta que Luis no me lo diga a la cara, ¿cómo puede ser una persona tan falsa?”, se desahogó la chef.

La situación plantea una oportunidad para reflexionar sobre la violencia verbal en los medios y cómo estas dinámicas pueden afectar emocionalmente a los involucrados. El intercambio de opiniones y críticas, aunque inherente a programas de este tipo, también resalta la importancia de abordar las diferencias de manera respetuosa, evitando caer en expresiones que puedan ser interpretadas como agresiones personales.

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